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LOS FILTROS

En esta ocasión quiero hablarte de los filtros ¿a qué me refiero con filtros? Estoy haciendo referencia a los sesgos de realidad que emplea nuestro cerebro para procesar lo que pasa a nuestro alrededor. Te cuento algunos ejemplos cotidianos para que lo identifiques mejor:
Cuando alguien te dice “¿vas a salir con eso puesto?” O “¿te vas cortar el pelo así?” “¿ en serio vas a perdonar esto que te ha hecho?”. Seguramente cuando alguien te dice esto, por ejemplo una amiga, te sientes ofendido e incluso atacado, juzgado ¿no? . Bien pues aquí, aparecen dos filtros que te será útil reconocer para afrontar la situación de forma más sana.
Por un lado, tenemos el filtro que ha empleado tu amiga, te lo explico: cuando le has contado a tu amiga que vas a perdonar x cosa que te ha hecho Pepe, tu amiga te dice que no entiende cómo puedes perdonar algo así, ahí es cuando tu sientes que te ha juzgado. Ahora bien ¿desde dónde te está hablando tu amiga? Pues desde su filtro. Tu amiga a lo largo de su vida ha generado un filtro que le dice que x comportamiento (como el que ha tenido Pepe contigo) es imperdonable, que quedarás expuesta a que te hagan más daño, o parecerás tonta por permitir eso. Tu amiga no te está juzgando a ti directamente, está pasando la información que tú le has contado por su filtro, y en base a eso te está dando su respuesta. Es decir, ¿es esa respuesta un verdadero ataque hacia ti? ¿O es cosa suya? ¿Cuánto tiene que ver contigo su respuesta? ¿Y con ella y sus propias creencias, experiencias, educación y aprendizajes?
Ahora, tenemos tu propio filtro. ¿Cómo es que has sentido ese comentario como un ataque? Es tu amiga pero tú has sentido que te estaba juzgando y te has ofendido ¿cómo es esto posible? ¿Cómo es que estoy pensando que mi amiga ha ido a herirme? Aquí tenemos tu propio filtro y es que haga lo que haga, estoy pendiente de la información que me dan los demás, de si tengo o no su aprobación. Y por si fuera poco, pienso que incluso las personas que más me quieren, son capaces de emitir un juicio contra mí, que estoy en peligro y que pueden no aceptarme (recuerda que hablamos en extremos, cada uno identificará un filtro u otro).
¿Qué podemos hacer con estos filtros entonces? ¿Son malos? Los filtros muchas veces son necesarios, positivos e indicadores de una buena historia de aprendizaje, otras tantas veces son negativos, porque nos llevan a pensamientos extremistas y comportamientos (propios y de los demás) muy estrictos, pueden hacernos poco tolerantes y disminuir nuestra capacidad de reflexión.
Aquí es donde empezamos a trabajar en terapia con identificar mis propios filtros y los de los demás, empezamos a reflexionar sobre aquellos filtros que me cuidan y que necesito, y aquellos que me perjudican o me intoxican, hacemos una selección y miramos los filtros de los demás con empatía y compasión.
¿Qué beneficios tiene hacer este proceso? Una vez comprendes cómo se han construido esos filtros y para qué te sirven, esa sensación de ataque ante un comentario disminuye, la comprensión hacia uno mismo y los demás aumenta, aporta tranquilidad y ayuda a construir pensamientos mucho más sanos y constructivos, así como una mejora notable en las relaciones sociales.