APRENDER A ESTAR SOLO

“Tienes que aprender a estar solo” “Tienes que ir sola al cine, al teatro, a comer, a pasear…y OJO porque sino lo disfrutas es porque no sabes estar sola y no estás a gusto contigo misma”

¿Te suena? Al parecer, con la intención de que aprendamos a valorar y disfrutar del tiempo en solitario, nos han metido en la cabeza que de forma obligatoria y con cierta regularidad tenemos que realizar actividades solos y que si no disfrutamos de ellas es que tenemos un grave problema con nosotros mismos. ¡Qué barbaridad! ¿Me estás diciendo por un lado que tengo que disfrutar y cuidarme y por otro que tengo que hacer actividades que no disfruto de forma obligatoria y sentirme fenomenal? ¿¡Pero esto qué es!? No tiene ni pies ni cabeza…

Vamos a aclarar este tema de forma que tenga cierta coherencia y sentido. Yo puedo disfrutar de dar un paseo sola por las mañanas y convertir eso en parte de mi autocuidado porque me hace sentir genial. Pero si no disfruto de irme al cine sola porque a mí me gusta ir con mi amiga ¿qué problema hay? ¿Implica eso que no se estar sola y que tengo un problema? Evidentemente no. 

¿A qué nos estamos refiriendo los profesionales cuando intentamos darle importancia a esos ratos de soledad? Pues lo que realmente queremos transmitir es la importancia de no evitar constantemente nuestras emociones negativas, ni taparlas, ni esconderlas entre gente. Queremos trasladar la importancia de que te permitas estar mal, enfadado, triste o cansado, sin necesidad de estar continuamente rodeado de gente que alivia ese malestar. Nos referimos a que es importante encontrar alguna actividad o rato al día en que compartas tiempo contigo mismo y te permitas sentir, reflexionar, crecer, hacer una actividad solo, lo que quieras. 

Esto en ningún caso quiere decir que tengas que disfrutar de todas las actividades que ofrece la vida en soledad, ni que quieras hacerlo, ni tan siquiera que puedas hacerlo. Si tú disfrutas del paseo en solitario, ahí está tu autocuidado, da lo mismo si no disfrutas del cine, del teatro o de las compras. Otra persona, amará irse al cine solo pero se sentirá mal si pasea solo. ¿Lo ves? 

No tienes porqué disfrutar de todas las actividades solo, ni de todos los momentos, igual que no disfrutas de todas las compañías, o no te interesan todos los temas de conversación, ni te gusta toda la música…

Ultimamente nos han dicho que tenemos que estar solos, que tenemos que sentirnos bien mientras lo estamos y no sabemos cómo se ha convertido en una obligación más, en otro “debería”, cuando es justo todo lo contrario. Se trata de disfrutar de mí, no de obligarme a nada. Además ¿qué puede generarme estar constantemente intentado disfrutar de algo que no me gusta? Pues en general, bastante frustración. Lo primero que tenemos que entender aquí es que si yo busco mi bienestar, puedo recibir y probar sugerencias, pero cuando tengo que obligarme a hacer algo de lo que no estoy disfrutando sino que me está generando más malestar, algo tengo que revaluar, algo no está yendo bien, no va a mi favor. 

Una vez hemos comprendido esto nos quitamos carga, presión social, ansiedad, miedo, frustración…empezamos a buscar y probar cosas que nos gusta hacer realmente solos. Quizás mi rato me gusta pasarlo leyendo en el sofá, dando un paseo, yendo al gimnasio, a la piscina, de compras, en el cine. Aquí comenzamos en terapia a realizar pruebas de lo que me gusta y de lo que no, con quien sí y con quien no, cuando sí y cuándo no, para encontrar el verdadero beneficio de eso que llamamos “estar solo”.

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